domingo, 13 de diciembre de 2009

UN PORRO DE MARIGUANA con CARACAS

Me acuesto en la entrada del alba, me levanto en la caída del crepúsculo, pero siempre acompañado de la quietud dada por mi guardían , mi guardían arborescente , lleno de virtudes mágicas de paz , amor , tranquilidad , tolerancia y empatía seduciéndome en cada instante . Asociado con característico aroma , la cata de su sabor, comienza el mágico ritual de la cannabis sativa . Cuando nace la oportunidad, el cilindro de papel que cubre el forraje se ilumina con los fósforos que hay en mi bolsillo ,que al unísono se entremezclan, comenzando una danza emocional y espiritual que me va a rodear durante un par de horas. Cada sílaba que se expresa destacan por su armonía y su sincera elocuencia en cada turno. Mis manos, mis pies, mi cuello se relajan y se acomodan a su gusto, el profundo adormecimiento de los sentidos los trasladan a un plano aún más perceptivo, me dedico con mayor detalle a las acciones, que a pesar de las presiones de la cotidianidad ,confluye en un río de apropiadas soluciones.

Monomaniaca e impúber Caracas, cuando no estás enferma , pareces un niño hipocondriaco, que se inventa las enfermedades. los que fuman de la planta somos tus psicólogos. Te sacamos del contexto taciturno y de la voraz superficialidad para conducirte por las leyes de la Amistad y la empatía. No seas orgullosa Caracas, no seas hermética ;La autosuficencia de buenaventuranzas está en tu TIERRA.

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