Montaña que se asoma , esa cadena de picos que nos mantiene encarcelados dentro del valle caraqueño , te sientes como una bacteria dentro de aquel estrepitoso alboroto. Caminos que la circundan , la cruzan , y túneles que la atraviesan. Majestuoso a su saber , la atiborrada confusión que la acompaña sabiendo que la mayoría de las personas que la visitan nisiquiera viven en ella . Son singulares transeúntes con fines diversos : Durante la mañana continuos desparapajos individuales la visitan con el fin de adiestrarse físicamente , olvidar su marcha rutinaria y trotar al son de la bandada de pájaros que con sus irreverentes y bulliciosos cantos manchan el entorno con polifacética cacofonía, otros van a ella con el objetivo de contactar espiritualmente su naturaleza , en palabras tabulares se prodrá definir como drogarse asociados al pachamama para tener un buen trip. Algunos la recorren con fuerte finalidad laboral por una parte el vandalismo que ocurre dentro de su depresión geográfrica se traslada a ella , robos , amenazas ,asaltos e incluso disparos podrán estar a la orden del día , por otro lado están los guardaparques que a nivel formal se encargan de mantenerla en propias condiciones , cortafuegos limpios, protección de áreas silvestres , primeros auxilios , en general , largo el padecimiento que tienen que inmolar, HURRA por ELLOS .En consiguente están aquellos con uniformes verdes pertenecientes a organismos castrenses que además de velar por la seguridad de aquellos que la agasajan , actuan con una condición alterna. Bien entrada la noche tenemos a los magos , taumaturgos , hechiceros , milagreros como quieras que les guste llamarlos , liberar o recogen espíritus , hacen sacrificios , sea positiva o negativamente se sostienen activamente dentro un trance inducido hasta las últimas horas de la madrugada . No olvidemos la parejitas lujuriosas que pasean agarrados de la mano hasta que llegan a los sitios más remotos refugiados bajo un manto de bruma tropical , sacudidos ya por el olor hormonal y por el momento de tensión y distensión natural , llegan a aparearse sin ningun tipo de pudor . Ya en menor escala tenemos los extranjeros , o mejor dicho, sus cámaras fotográficas juegan en su cuello con el bambaleo de la subida , llevan puesto cantidades exageradas de protector solar , sombrero corto de excursión y sus típicos lentes oscuros . Por último sus verdaderos habitantes , prestigiosos estos sujetos que viven en la montaña , con la energía especial que destilan , de igual forma se enlazan con la vida social caraqueña .
Más allá de su MORADOR , LA MORADA ES LO QUE QUEDA , Y EN ESTE CASO LA MORADA SE LLAMA AVILA / WARAIRAREPANO .
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